La penúltima cita fue este pasado sábado 22 con Glass house, la cuarta producción de danza de Ogmia, compañía que el coreógrafo asturiano Eduardo Vallejo fundó en 2019. En ella, Vallejo propone una catarsis ritual en la que el individuo, como parte de una sociedad anti utópica en la que se siente alienado, tratará de salvarse de sí mismo.
Y la clausura, el próximo 5 de abril en el mismo escenario, corresponderá al baile flamenco contemporáneo de La confluencia, que se alimenta de su pasado y su raíz, mostrará el talento de la compañía de Estévez / Paños y Compañía, reconocida con el Premio Nacional de Danza 2019 en la modalidad de Creación. En escena comparecen ocho hombres, con ocho perfiles muy concretos que a través de la música y el baile encarnarán al flamenco, al campesino, al bolero, al gitano, al bailaor, al cantaor, al pregonero, al majo, al manolo, al esclavo, al converso, al huido, al guitarrista, al barbero, al preflamenco, al montañés, al americano, al andaluz, al hombre…, al hombre contemporáneo.