Masescena - Elisabet Altube: "Tea Rooms aborda la invisibilidad de la mujer y los conflictos de las mujeres, que a veces se tratan como pequeños conflictos, cuando realmente tienen un peso muy importante"

AÑO V  Número 247

16 MAYO 2022
ESTARÁ EN EL TEATRO FERNÁN GÓMEZ DE MADRID, SALA JARDIEL PONCELA, HASTA EL 24 DE ABRIL

Elisabet Altube: "Tea Rooms aborda la invisibilidad de la mujer y los conflictos de las mujeres, que a veces se tratan como pequeños conflictos, cuando realmente tienen un peso muy importante"

La actriz vasca Elisabet Altube se encuentra en la actualidad dando vida al personaje de Trini en el Teatro Fernán Gómez de Madrid. Un montaje de Laila Ripoll, con quien ya ha trabajado en numerosas ocasiones y a la que considera como de la familia. El texto de Luisa Carnés, una autora bastante desconocida de la Generación del 27, nos pone encima de la mesa, en la versión de Laila, a seis mujeres muy distintas, pero unidas por un denominador común, el trabajo. A pesar de que Elisabet Altube ha deambulado más en estos últimos años por el teatro y textos clásicos, ahora se pone al servicio de Trini para mostrar una sociedad femenina de los años treinta en nuestro país bastante menospreciada, además de pertenecer a un sector laboral de aquella época con sus más y sus menos.

Según palabras de la directora del espectáculo, Laila Ripoll, Tea Rooms cuenta la historia de varias mujeres, empleadas de un distinguido salón de té cercano a la Puerta del Sol de Madrid. Son Antonia, la más veterana; Matilde, alter ego de la autora; Marta, la más joven, a la que la miseria ha vuelto valiente y decidida; Laurita, la protegida del dueño, frívola y despreocupada; Teresa, la encargada, el perro fiel, siempre defendiendo a la empresa… Son mujeres acostumbradas a obedecer y a callar, acostumbradas a estirar un jornal que no da ni para comprar un billete de tranvía. Son mujeres que sufren, que sueñan, que luchan, que aman… Y Madrid siempre de fondo, un Madrid convulso y hostil, enorme y vivo.

Es la primera producción del Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa, que versiona y dirige como directora artística del teatro Laila Ripoll.

Tea rooms supone un descubrimiento, el hallazgo de una autora y una obra singular, comprometida y profunda. Luisa Carnés, considerada “la más importante narradora de la generación del 27” traza en esta novela un relato construido a partir de unos personajes claramente definidos, tratados con humanidad y comprensión. Por todo ello la adaptación al teatro ha sido natural, ya que la historia se entreteje a partir de las conversaciones, los anhelos y los sueños de estas muchachas que poseen caracteres y personalidades magistralmente retratadas. 

El montaje se desarrolla en la trastienda de un famoso salón de té de Madrid, con la intención de que el ambiente invada todo el espacio y rodee al espectador, sumergiéndole por completo en la atmósfera del salón. La juventud, la alegría, la energía de los personajes contrasta, a veces, con sus tristezas, con la desgracia imprevista, con los sueños por cumplir y también con los que no se cumplirán nunca. En definitiva, un texto que conserva una vigencia absoluta y en donde nos podemos ver reflejados.

Tea Rooms consagra a Luisa Carnés como la gran novelista de la generación del 27. Calificada por la crítica como “portentosa”, esta novela-reportaje basada en experiencias reales, rompe los esquemas narrativos de la época. Una novela esencial para acercarse a la realidad de las mujeres españolas de comienzos del siglo XX.

 

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¿Qué es Tea Rooms?

Es la adaptación que hace Laila Ripoll de la novela de Luisa Carnés, que es una autora de la Generación del 27 que se tuvo que exiliar a México, y por lo tanto no es tan conocida como otros autores. Mucha gente del equipo no habíamos oído hablar de ella. La obra habla de la vida de estas seis mujeres, en un salón de té, en el Madrid de 1934. Cuenta un poco su día a día, sus luchas por sobrevivir… La vida de estas mujeres obreras y trabajadoras en Madrid.

 

¿Quién es Trini? ¿Qué relación tiene con el resto de personajes femeninos que aparecen en la obra?

Trini me encanta. Por una parte, es como la ardillita, la más currante, práctica, pragmática… Va a resolver, pero a la vez es la más concienciada. Es la mayor de las jóvenes, de las chicas. Tiene un punto rebelde. Sabe perfectamente cómo funciona el salón porque lleva bastante tiempo en él. Aparte, cuida de su madre. Su vida es el trabajo, y no conoce otra cosa. Y de repente, empieza a ver que ha habido muchas injusticias, y siente la necesidad de empezar a darle voz a esto, y decirle a sus compañeras “Oye, ¿qué pasa? ¿Por qué nos están tratando así? Esto tiene que cambiar”. Coincide, también, con la revuelta que hay en Madrid, con la huelga de camareros y trabajadores. Hay gente en la calle que también está diciendo que es injusta la situación que están viviendo. 

 

¿De qué hablan estas mujeres en el salón? ¿Qué inquietudes tienen?

Hay un mundo íntimo muy bonito. Íntimo y cotidiano, también. Esas conversaciones que se dan, pues, en el vestidor, esos cuchicheos. Sus preocupaciones del día a día entre comanda y comanda. “¿Qué ha pasado? Nos han quitado el descanso semanal… No voy a poder llegar a fin de mes”… Hablan de la encargada, de su jefa… “Por qué las trata así, ¿por qué otra mujer puede hacer lo que hace?”. Hablan de la relación entre ellas. Hablan de hombres.

Trini, por ejemplo, vive para trabajar y trabaja para vivir. Además cuida de su madre… Recoge a su madre a las dos de la madrugada… por eso le fastidia tanto que le cambien el turno, de por la mañana a por la tarde, porque la fastidian… Ella yo no la imagino con tiempo para verse o irse con hombres. Cuando sus compañeras hablan en el salón de esas cosas pues ella se emociona, se divierte. Le parece fascinante a la vez que piensa que son unas payasas, porque con lo que está pasando… y no se centran. El espectador disfruta conociendo la personalidad de estas mujeres, muy distintas, y que de una manera muy sencilla Luisa habla de un compromiso social, de la injusticia de las clases, y de lo que también es la invisibilidad de la mujer, y de los conflictos de las mujeres que a veces se tratan como pequeños conflictos, cuando realmente tienen un peso muy importante.

 

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¿El texto sería extrapolable a la actualidad?

Si, si, absolutamente. Además la gente del público lo está diciendo. Realmente Laila Ripoll ha hecho una adaptación preciosa, rescata muchísimo la esencia de la novela, e incluso hay diálogos que son tal cual en la novela. Hay algunos personajes que ha suprimido, porque le interesaba la historia de estas seis mujeres, pero en general hay cosas que son tal cual, los diálogos son tal cual. Hay veces que parece que hablan de cosas de hoy en día. Yo me imagino ahora hablando con mis compañeros de los contratos precarios que hay en la actualidad. La gente que está preparada de más y que, aun así, está trabajando en bares de camareros, y no para lo que realmente se ha formado. En el caso de Trini no tanto, porque yo creo que ha ido a la escuela poquito. Me la imagino hasta los ocho años estudiando, y luego a trabajar. No le queda otra. Madre viuda, no le queda otra. Tiene una compañera, que es Felisa, que ella misma lo dice de ella: “Con tanto que sabe y aquí está”. El personaje de Matilde, que es el alter ego de Luisa Carnés, pues es como la propia autora. Tuvo formación, tuvo una educación, pero a los once años se tuvo que poner a trabajar. Luisa Carnés se tuvo que poner a trabajar, al principio, en una sombrerería, y luego en una pastelería. Mujeres que podían haber tenido otro recorrido, y se ven así. Ahora hay más acceso laboral. Hay cosas en la novela, que seguramente hoy en día, en el mundo mujer, gracias a Dios, han avanzado. Hoy en día tenemos más opciones. Pero hay otras que se hablan, en el mundo más íntimo, de los hombres, que hay veces que seguimos cayendo en esto. El personaje de Matilde dice al principio: “Las mujeres de hoy os pasáis de listas”. Que se lo dice su madre a ella. Yo creo que las mujeres de hoy en día, las mujeres jóvenes que venimos con mucha fuerza, algunas hemos escuchado decir: “¿Ves? Os pasáis de listas”. Cuando lo escucho en la obra es mi motor para decir “¿Cómo que nos pasamos? En absoluto”. Todavía nos quedan cosas por hacer, así que vamos a por ellas. Yo creo que el público sí que puede conectar con esto, por supuesto.

 

¿En qué se ha basado para construir a esta Trini? ¿Algún referente externo? ¿Han sido indicaciones de Laila Ripoll, la directora?

Cuando Laila me llamó acababa de firmar el alquiler de mi piso sin saber cómo lo iba a pagar. Y de repente aparece esto. Volver a trabajar con Laila, cuarto proyecto con ella. Aparte de ser un lujo trabajar con ella, es un lujo volver a trabajar en otro proyecto. Es como familia para mí. Cuando leí a Trini tuve la sensación de que estaba escrita aposta para mí. Me sentí muy identificada de primeras ya con el personaje. Tanto ella como Almudena Rodríguez, quien diseñó el vestuario, han intentado darle a cada uno de los personajes tintes muy distintos y muy claros. En la función llevamos unas batas, y Almudena nos comentó que seguramente ellas mismas se comprarían las telas y se harían estas batas… Cada una tiene una bata distinta, están como personalizadas. Y la mía es muy recta. En el cuello no lleva adornitos, lleva rayas, porque, según Almudena, Trini tiene un punto masculino. Yo me agarré también a eso para construir el personaje. Cosas del texto que también recogí. El personaje de Matilde dice que, a veces, llevaba la comida envuelta en periódicos, el almuerzo. Trini, podríamos decir, que es la más pobre. 

Como Trini es quien empaqueta los pedidos, el primer fin de semana después de los ensayos, aproveché que me iba al País Vasco, a mi tierra, y pregunté en la pastelería si les importaba que me pasara por allí para ver cómo funcionaba, cómo era la pastelería. Me dejaron estar detrás del mostrador, en la cocina, y me enseñaron cómo hacían ellas los paquetes y el nudo correrizo, que se me daba fatal y me costó mucho hacerlo. La verdad es que se portaron muy bien conmigo en la pastelería Larrañaga. 

 

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¿Qué destacaría Elisabet del texto de Luis Carnés?

Las relaciones entre ellas las dibuja muy bien. El compromiso social que ella tiene, la injusticia de clases, la diferencia de gente que coge el ascensor y los que van en el montacargas de servicio. O los abrigos. Habla del verano que muestra todos los descosidos, los zapatos desgastados, el tacón doblado. Es muy minuciosa hablando. La cantidad de cosas que cuenta con ello. Eso fue lo que más me llamó la atención, además de su manera de escribir.

 

¿Me comentaba que es su cuarto proyecto con Laila Ripoll? ¿Cómo es trabajar con ella?

Laila es como mi madre en el teatro. La admiro muchísimo. Lleva varios años dirigiendo el propio teatro, y por si no fuera suficiente responsabilidad, hace un montaje propio, que ha adaptado ella, que dirige ella, y sobre todo, porque siempre lo hace desde el amor y el compromiso al teatro. Para mí trabajar con una persona así, pues qué te puedo decir… Tiene un amor a esta profesión… Me ha estado comprando ella misma los hilos para envolver… Ese es su nivel de compromiso. Se entrega y trabaja siempre desde la confianza, y eso es una suerte. Te dice estas son las premisas, este es el mundo imaginario, este es el equipo que os pongo, y ahora vosotras a volar, confío plenamente. Para jugar es lo mejor de lo mejor.

 

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¿Quién es Elisabet Altube?

Ni yo lo sé (risas). La estoy descubriendo día a día. Pero no te sé responder, de verdad.

 

¿Cómo llega al mundo de la interpretación?

No sabía qué quería estudiar. En el colegio sacaba buenas notas, y de repente, coincidí con una profesora de literatura que ni siquiera me daba a mí clases, y cuando me preguntó qué iba a hacer, y le dije que no lo sabía, que no tenía ni idea, me dijo: “Nunca te he tenido como alumna, pero te conozco de verte siempre bailando y haciendo teatro en el colegio. Siempre te he visto en el escenario. ¿No te apetece hacer eso?” Y de repente pensé, ¿pero eso se puede estudiar? Y me encanta. La verdad es que me encanta. Entré en la RESAD y he tenido la suerte de salir y de trabajar.

 

¿Cuál es el futuro de Tea Rooms y tu futuro más cercano?

Mi futuro más cercano es seguir disfrutando de los dos meses que tenemos de función, hasta el 24 de abril, que es un verdadero lujo, y Tea Rooms espero que haya un milagro y salga una maravillosa gira. Porque sería estupendo que esto se viera más allá de Madrid.

 

TEA ROOMS

Del 10 de marzo al 24 de abril

Horario

De martes a sábado a las 20:30 horas
Domingos y festivos a las 19:30 horas

Lugar

Sala Jardiel Poncela

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