Masescena - La ENAT se divierte y divierte con "Los locos de Valencia"

AÑO VI  Número 284

31 ENERO 2023

La ENAT se divierte y divierte con "Los locos de Valencia"

Los locos de Valencia

 

Hubo un momento en el que pareció que el escenario del Palacio de los Oviedo se iba a quedar pequeño. La culpa la tuvieron los 16 actores de la Escuela Nacional de Arte Teatral (ENAT) de México. Todos jóvenes, todos muy activos, se movieron recreando Los locos de Valencia, otra de las obras del periodo valenciano de Lope, del destierro al que le condujeron los libelos contra Elena Ossorio y al que llegó con la “secuestrada” Isabel de Urbina. De amores Lope hablaba siempre en primera persona.

Los alumnos de la ENAT guardan un agradable parecido con los de la Joven Compañía

La ENAT lleva más de sesenta años formando actores y directores de escena, así que aunque los que se suban a las tablas sean jóvenes, la experiencia de la institución se les nota en la manera de hablar, en la de decir el verso, en la de diseñar escenas y acompañamiento musical. Los locos de Valencia trascurre en un manicomio, eso que dicen que ya no existe, pero hay pocos locos de verdad, muchos fingidos y casi todos trastornados por el amor. Allí van a parar Floriano, que cree haber matado al príncipe Reinaldo, y Erifila, noble a la que abandona y roba su criado Leonato con el que había huido (¿les suena?). Se enamoran, claro. Pero también dejan prendados a casi todos los que les salen al paso, que para eso son los protagonistas. Imaginen el final, en el que se casa todo dios, gracias a la reaparición de Reinaldo, que no está muerto, sino de parranda. Por cierto, que a nadie le importa que el muerto sea un criado del príncipe. Total…

Los alumnos de la ENAT guardan un agradable parecido con los de la Joven Compañía. La misma actitud jovial, el mismo trabajo duro y sonriente, las mismas ganas de agradar, el mismo talento esperando encontrar el momento de explotar. No hay muchas pegas que ponerle a esta versión de Antonio Algarra de Los locos de Valencia. Hay alguna escena, como cuando al final bajan los actores para mezclarse con el público que no acaba de funcionar, pero nada que reprochar al trabajo de estos mexicanos.

El espectáculo no es que fuera inolvidable, pero sí muy agradable, sanamente divertido, lúdico, sin trampas, honesto con el público y con los actores. Una obra bien hecha, sin correr demasiados riesgos, de esas que conforman la clase media-alta de un festival como el de Almagro, lo que ya tiene mérito para un grupo de recién egresados.

 

Versión y dirección: Antonio Algarra

Iluminación Isabel Becerril

Vestuario Sergio Mirón

Música Alberto Rosas

Asesor de verso Antonio Rojas

Coreografía Evelia Kochen

Producción Centro Nacional de las Artes, Subdirección General de Educación e Investigación Artísticas, Escuela Nacional de Arte Teatral

Coordinación de producción David Castillo

 

Reparto

Miguel Jiménez

Patricia Loranca

Abraham Villafaña González

Daniela Miranda

Holil Heredia

Daniela Plaza Gómez

Carlos Herrera

Sergio Carazo Cardona

Ange Fragoso Mendoza

Bruno Sánchez

Luiz Ricart

Fernando Moctezuma

Pablo Ramírez

Eduardo Arriola

Alfonso García