Masescena - "Arde ya la yedra", la ironía del arte contemporáneo y el constante cambio social de espaldas a la naturaleza

AÑO V  Número 232

25 ENERO 2022
A PARTIR DEL 13 DE ENERO EN LA SALA CUARTA PARED

"Arde ya la yedra", la ironía del arte contemporáneo y el constante cambio social de espaldas a la naturaleza

El próximo 13 de enero se estrena en Madrid Arde ya la yedra, la propuesta de Territorio Violeta que, según su protagonista Rosa Merás, “es una función de compromiso social que cuestiona lo irracional de la cultura de consumo, los oídos sordos que hacemos ante una naturaleza que se ve obligada a defenderse del ser humano y la imposibilidad de futuro de los jóvenes”. Se trata de un texto de Francisco Javier Suárez Lema que ha jugado con el palíndromo como metáfora de una suerte de ouroboros o eterno retorno para terminar fraguando a fuego lento una comedia negra.

La dramaturgia ha sido galardonada con el XLII Premi Born de Teatre 2017 y el proyecto escénico tiene el Premio Teatro en Confluencia 2019
Una producción de Territorio Violeta que sube al escenario el compromiso social y la cultura de consumo
La obra sigue la filosofía de la productora de cambiar el punto de mira para cuestionarlo todo y empujar a ver el mundo desde otra perspectiva

Arde ya la yedra es teatro filosófico y profundo que, en principio, parece que habla de Arte pero que pone de manifiesto una reflexión acerca de la certeza de que no hay certezas y una sociedad que vive en constante cambio para seguir haciendo siempre lo mismo. Rosa Merás, Mª José Palazón, Adrián Navas y Dani Jaén, conforman el reparto que da cuerpo a la propuesta escénica de Rosa Briones quien, a través de la mezcla de lenguajes audiovisuales, nos muestra quién es, cómo es y desde dónde mira cada personaje.

 

Sinopsis

Tres jóvenes se reencuentran pasados los años y se dan cuenta que sus vidas no se ajustan a aquello que planificaron: trabajo estable, futuro sin miedo… Vita, una de ellas, quiere vengarse del sistema atacando lo que ella considera que representa el juego más sucio del capitalismo hermanado con el arte contemporáneo: una carísima escultura del artista Jeff Koons. Mientras, en la otra punta del mundo, una adinerada mecenas está dispuesta a pagar lo que haga falta por adquirir esa escultura. Lo que los tres jóvenes no saben es que a la vida le gusta jugar a los palíndromos, trazar sus propios laberintos.

 

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