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Blanca Li y William Christie se alían en una versión contemporánea de la ópera «Dido y Eneas», de Purcell, que estrena Teatros del Canal

Esta es la segunda colaboración entre Li y Christie, después de la memorable producción de Les Indes Galantes, dirigida por Andrei Serbio para la Ópera de París en 2005.

Dido y Eneas se estrenó en Chelsea en 1689. El mismo Purcell tocaba el clavicémbalo y 8 alumnos interpretaban 8 bailes que el propio compositor había añadido a la ópera. El libreto lo escribió el poeta irlandés Nahum Tate a partir de su obra Brutus of Alba or the enchanted lovers y del libro IV de La Eneida, que el poeta latino Virgilio escribió en el siglo primero antes de Cristo.

Con esta obra lírica el Orpheus Britannicus, nombre con el que se conocía a Purcell, elevó la ópera inglesa a la cima de la elegancia y la elocuencia al escribir uno de los ejemplos más notables del género.

A William Christie, padre del movimiento historicista y auténtico especialista de la música del Barroco europeo, la obra de Purcell le ha acompañado durante más de sesenta años. «La conocí -recuerda- muy temprano en mi carrera: en Nueva York, cerca de donde crecí, no era raro verla representada o en forma de concierto».

Christie la ha dirigido en muchas ocasiones y para él es una obra esencial en la historia de la música. «Como las Variaciones Goldberg para un clavecinista o las sonatas de Beethoven para un pianista, es una obra maestra» que uno puede amar, y se presta a pensarla y repensarla a lo largo del tiempo.

Más de 300 años después de su estreno, este título de Purcell aún habla de un modo conmovedor de amor y pérdida, volviendo a explicar la trágica historia escrita por Virgilio en La Eneida sobre Dido, reina de Cartago, y el príncipe troyano Eneas, con una música que va del poder emocional del famoso lamento de Dido a las animadas canciones y danzas de los marineros, pasando por las tonalidades oscuras de las brujas.

Blanca Li reinterpreta esta triste historia sobre la incapacidad de controlar una pasión salvaje y el poder de los sentimientos, que acaba en traición y una funesta despedida. Y Christie conducirá a su formación Les Arts Florissants, que él creó en 1979, para ofrecer un espectáculo sensible, creativo y transgresor. 

 

Emoción a través de la danza

La propia directora y coreógrafa comenta que «el libreto de esta ópera, creado por Nahum Tate, está despojado por su autor de peripecias, con el objetivo de otorgar a la música de Purcell su pleno poder evocador. Eso me ha permitido una gran libertad a la hora de crear. Me he centrado en favorecer la emoción, y destacar a través de la danza todo aquello que el libreto y la música no llegan a contar». 

Blanca Li, en busca del espectáculo total, ha aglutinado a todos los intérpretes -sean músicos, cantantes, coro o bailarines- en un conjunto que funciona como un todo, desdoblando y multiplicando los personajes de la intriga para generar así una renovada visión de vanguardia sobre este clásico.

Apoyándose en la escenografía abstracta y cambiante de la artista visual alemana Evi Keller, refuerza el carácter mitológico pero también humano y atemporal de la historia. La iluminación gráfica y móvil de Caty Olive crea las distintas atmósferas, íntimas, misteriosas, dramáticas o solemnes de la partitura.

El reparto lo componen Lea Desandre, en el papel de Dido; Renato Dolcini, en el de Eneas y la Hechicera; Ana Vieira Leite, en el de Belinda; Maud Gnidzaz, en el de primera bruja; Virginie Thomas, en el de segunda bruja, y Jacob Lawrence, en el de marinero.

El montaje es una coproducción de Teatros del Canal, Théâtre Impérial de Compiègne, Château de Versailles Spectacles, Gran Teatre del Liceu y Les Arts Florissants y con la colaboración del Teatro Real. Estará en cartel en la Sala Roja los días 17, 18, 20, 21 y 22 de enero y se representará en inglés con sobretítulos en español.

Tras su estreno en Teatros del Canal, Dido y Eneas se exhibirá en febrero en el Théâtre Impérial-Opéra de Compiègne, en marzo en la Opéra Royal de Versailles y en junio en el Liceu de Barcelona.

 

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